viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Cumpleaños Jesús


¡Todo el mundo está de fiesta! Mañana, se celebra el cumpleaños mas celebrado de todos los tiempos. Mañana, cumple años Jesús, y todo debe estar preparado. Todo debe quedar perfecto.

¡Cuánto me hubiese gustado vivir durante aquellos años! Me hubiese encantado conocerle en carne y hueso. Seguramente no hubiera tenido palabras para dirigirme a él. Sé que solo hubiese llorado. Pero después de un rato, o quizás en una segunda o tercera oportunidad, yo hubiera intentado hablar; Me hubiese dicho a mí misma: “¡Por favor! ¡Compórtate! ¡Es tu oportunidad! ¡No la desperdicies!... Él me hubiese secado mis lágrimas. Y con tan solo mirarme a los ojos, Él me hubiera limpiado el corazón.

Si Dios decidiera enviar nuevamente a su hijo ¿Qué pasaría en el mundo?

Si de pronto nos enterásemos que el hijo de Dios ha nacido, y que fue registrado bajo el nombre de Jesús Segundo, ¿Qué haríamos? ¿Quién le creería? ¿Quién intentaría matarle esta vez? ¿Quiénes le defenderían? Yo confío plenamente en mi mundo, y sé que, esta vez, sería diferente. Esta vez, le protegeríamos, y le enseñaríamos todo lo que hemos logrado con sus enseñanzas desde la última vez que vino a la tierra. ¡Sería maravilloso! Yo, particularmente, haría hasta lo imposible por convertirme en su niñera oficial. No pediría nada más. Le arrullaría, la daría el biberón, le cambiaría los pañales, dedicaría toda mi vida solo a cuidarle y a mirarle. Y, si sus padres decidieran que los mejores pañales son los de tela, yo seguiría cambiándole los pañales, y lavaría con ternura, el popó del hijo de Dios.

Me dedicaría a observarle. Esperaría a que diera su primer paso, a que dijera su primera palabra, y a que hiciera su primer milagro. También llevaría a mi madre a conocer al bebé. Ella es su fan. Seguramente, ella crearía el primer Club Oficial de Fans de Jesús Segundo.

Aprovecharía sus primeros años, porque sé que luego, el tomaría su camino. El tendría mucho por hacer fuera de casa. Pero yo le acompañaría mientras estuviera viva. Le compraría un blackberry para mantenerme siempre en contacto con él. Organizaría reuniones y llevaría su agenda. Seguramente iniciaríamos una empresa de coaching en la que él sería el protagonista. Le llevaría a comer jamón ibérico en Madrid, cachapas con queso de mano en Venezuela, pulpo en Galicia, pizza en Roma y perritos calientes en Manhattan. Además, pediría audiencia con algunos presidentes para que Él hablara con ellos, le diría “Por favor, Jesús, hazme este favor, habla con él, hazlo entrar en razón”.

Sé que Él iría a África, y pondría en sus tierras dos o tres ríos caudalosos. Irrigaría esas tierras para que las cosechas fueran prósperas. Multiplicaría 5 vacas en 10.000 millones de vacas para erradicar el hambre, y dividiría los 900 millones de armas entre su mismo número.

En América la pasaría genial. Bailaría salsa, merengue, cumbia, vallenato, reggeton, jazz, samba, rock y bachata. Allí sería donde daría sus mejores conferencias como coach. En América no pondría ríos porque ya tienen. En América, establecería un poco el orden, y también desaparecería varios millones de armas. Los Latin Kings, La Mara, Los Skin Heads, terminarían uniéndose a Él.

En Europa aprendería a hablar italiano, y multiplicaría un poco el producto interno bruto de algunos países para que dejaran de sufrir esa crisis. Pasearía por París, por la Europa del este, por los países bajos y por las islas canarias. De las Islas Canarias se llevaría varios botes de mojo picón. Luego, cuando hubiere perfeccionado su italiano, Él se hubiese acercado al Vaticano y allí, hubiesen tenido una muy, pero que muy larga conversación en secreto.

En Australia hubiese reparado un poco la Gran Barrera de Coral y hubiese buceado hasta agotar todas las botellas de oxígeno. También se hubiese maravillado con los canguros. Por ello, no hubiera comprado los testículos de canguro que venden como souvenir.

En Asia hubiese ampliado el territorio para que las personas se movieran con más comodidad. Además, hubiese creado un sistema de entradas y salidas de los metros con el cual las personas no saliera heridas cada vez que usaran ese medio de transporte. Allí no hubiera comido cucarachas ni ratas. Se hubiese decantado por los simples tallarines salteados con infinidad de ingredientes.

Si, yo creo que le gustaría este mundo… Yo creo que a nosotros nos gustaría tenerle aquí de nuevo.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La Ley del Calcetín



De acuerdo al calendario gregoriano, hoy quedan 9 días para que se termine el año, lo que significa que dentro de unas 190 horas, tomaré un avión para reunirme con mi familia. Y,esto me ha hecho recordar, que debido a la macabra idea de un señor, ahora puedo andar en calcetines por cualquier aeropuerto del mundo.

En el año 2001, y con intenciones maléficas, un señor llamado Richard Reid –no el de Pretty Woman; otro Richard-, decidió darse unas vacaciones en Miami, llevando con él unos zapatos especiales. Richard, hijo de una señora inglesa y un señor jamaiquino, compró un billete para volar –en su sentido más explosivo- desde la ciudad de Paris hasta Miami. El 21 de diciembre de 2001, las autoridades aeroportuarias dilataron su abordaje, pues, les pareció extraño que para tan largo viaje, no hubiese facturado equipaje. Ese día, Richard no subió al avión. Sin embargo, al día siguiente, abordó el vuelo 63 de American Airlines.

Gracias al buen olfato de algunos pasajeros que ocupaban aquél avión, se descubrió que algo se estaba quemando. Al seguir el aroma, los pasajeros y tripulantes descubrieron a Richard, con un zapato en una mano, y una cerrilla encendida en la otra. Los zapatos no se queman, no en un vuelo aéreo, y menos aún en uno de American Airlines.

En estas situaciones, los seres humanos actúan con una coordinación realmente maravillosa. Inmediatamente, un pasajero cogió su botellita de agua y arrojó el contenido sobre el zapato de Richard. Otros dos lo inmovilizaron. Haciendo uso de los cinturones de seguridad le ataron de manos y pies. Una vez hecho esto, uno de los líderes de la operación hizo la pregunta de rigor: ¿Hay algún médico entre los pasajeros? Siempre hay un médico entre los pasajeros –gracias a Dios-. El médico, que iba de vacaciones a Miami, y había planificado no ejercer la medicina durante las siguientes dos semanas, levantó la mano y se acercó. Tras buscar en todos los mini-estuches de medicamentos que llevaban todas las mujeres del vuelo, se encontró con un tranquilizante. Finalmente, el galeno aplicó el tranquilizante a Richard, actualmente conocido como el “Shoe Bomber”.

El plan de Richard se vio burlado por la intervención heroica de los pasajeros del vuelo 63 de American Airlines. Personas que no se conocían entre ellas, pero que sin mirar atrás pusieron manos a la obra para detener al enemigo y salvar sus vidas y las de sus compañeros. Este tipo de intervenciones improvisadas de ciudadanos por una misma causa, nunca dejarán de maravillarme.

En el metro de Madrid, por ejemplo, lo he vivido en varias ocasiones. Todas han sido ocasionadas por la mala praxis de un carterista. Si algún pasajero ve a un carterista intentando hacerse con las pertenencias de alguien, da la alarma al resto de los ocupantes del vagón. Inmediatamente se coordinaran, le persiguen, y le esposan. Nunca sabré porque aquél señor llevaba esposas en su maletín, pero lo que nos importa es que en aquel momento, les dio el uso para el cual fueron creadas. Cuando llegó la Policía, ya se había reducido al ladrón, se le había esposado, y mientras yacía en suelo, con las manos en la espalda, se le habían leído sus Derechos.

Cuando veo actuaciones como estas, no puedo evitar emocionarme. En mi mente digo “¡Esa es mi gente!” “¡Esto es lo que somos!”

El hecho de que existan algunos Richards o Shoe Bombers en el mundo, no puede, de ninguna manera, contradecir la irrefutable bondad que en esencia nos caracteriza. La presencia de un Richard entre 200 pasajeros heróicos, no es prueba suficiente para dudar de nuestra propia naturaleza.

Lo que nunca pensó Richard, fue que, no solo no llevaría a cabo su retorcido plan, sino que, después de ese día, millones de personas podríamos andar libremente por todos los aeropuertos del mundo en calcetines. Nunca imaginó que justo después de aquél fallido plan, se promulgaría la Ley del Calcetín.

martes, 21 de diciembre de 2010

La noche de los millonarios





Puede que algunos hayan olvidado como soñar, o que se hayan visto coaccionados para dejar de hacerlo. Puede que incluso, al pasar de los años, hayan creído que no funcionaba, o que la desilusión de no ver ese sueño hecho realidad era peor que intentarlo. Pero hoy, 21 de diciembre, es un día en el que toda España sueña. Hoy, todos hacemos cálculos, invertimos, compramos casas, las alquilamos, vivimos de la renta, mientras se revalorizan las acciones que hemos adquirido, viajamos alrededor de todo el mundo, pagamos la hipoteca, montamos una empresa, le damos empleo a todos nuestros amigos, obligamos a nuestros padres a jubilarse, los enviamos en un crucero por dos meses con spa incluido, y nos compramos una cámara de las que usan los de National Geographic para inmortalizar todos estos momentos, pero sobre todo captar, y luego enmarcar, la fotografía en closeup de la cara de nuestros jefes.

Desde hace muchísimos años, los españoles sueñan esta noche.

Corría el año de 1812, cuando, mientras Napoleón vencía a los rusos, un terremoto destruía la ciudad de Caracas, se promulgaba la Constitución española, se creaba la bandera argentina y Estados Unidos declaraba la guerra a Reino Unido, en la ciudad de Cádiz, se celebró el primer sorteo de la Lotería de Navidad. El 18 de diciembre de 1812, resultó ganador el número 03604, con un premio de 8.000 pesos fuertes. (Peso fuerte o real de a ocho: moneda real, de plata, con valor de 8 reales). El ganador de aquel primer sorteo, seguramente aumentó la dote de su hija, compro dos caballos de raza y crines largas, pagó al recaudador de impuestos, encargó a un pintor hacer un cuadro familiar, adquirió 200 ovejas para iniciarse en el negocio de la lana, compró un burrito feo, y finalmente se pasó por las tierras en las que trabajaba por dos duros, montando su caballo nuevo de crines largas, las compró, montó a su jefe en el burrito feo, y lo mandó ha pastorear a las 200 ovejas.

El valor actual de esos 8.000 pesos lo desconozco, pero lo que si sé es que hoy, más de treinta millones de españoles están soñando al unísono. Las familias se sientan en las mesas a cenar mientras planifican el viaje y la compra de la casa nueva. Los jóvenes buscan en Internet el viaje al continente asiático. Los desempleados preparan el proyecto de la nueva empresa. Y de pronto, la ilusión vuelve… Si pudiera perpetuarse este momento… Si durante un mes o quizás tres, todos soñáramos como lo hacemos el día antes al sorteo de navidad, no volveríamos ha comprar lotería, porque ya seríamos, de hecho, millonarios. Y, quizás, mañana lo seamos.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Hey Yu



Cuando te sientas como un bicho raro, piensa en los Beatles.

Actualmente, ellos son un ícono del rock and roll, pero llegar hasta donde lo hicieron no fue fácil. Nunca lo es. En cualquier biografía, de cualquier persona exitosa, podemos encontrar los mismos tropiezos, errores, intentos fallidos, engaños, desilusiones, y demás. Además, tienen en común el ingrediente secreto: todos han hecho lo que realmente les apasiona. Solo de esa manera, el sueño no les vence, las ganas no se agotan, la ilusión se mantiene intacta y la fuerza se renueva tras cada derrota.

Estos cuatro chicos, vestidos como tontos, con cortes de pelo de tonto, y haciendo bailecitos extraños, lograron acaparar al público inglés. Luego lo hicieron en Alemania, logrando enloquecer –literalmente- a todo aquél que les escuchaba. Y así, como un tsunami, fueron conquistando, con sus caras de tontos, todo el continente europeo.

De pronto, decidieron que era el momento de ir a Estados Unidos. Cuando las discográficas estadounidenses les escucharon no les pareció tan mal. Pero, cuando les vieron… Las discográficas creyeron que era una broma. Pensaron que iban disfrazados. Y durante mucho tiempo, les negaron la posibilidad de entrar al mercado norteamericano. Se burlaron de sus pelos, de sus ropas, de sus bailes, y de todo lo que hacían en escena. Posteriormente, un alma caritativa, sintió pena por aquellos cuatro bichos raros, y decidió hacer la obra de caridad del día, dándoles una oportunidad.

Lo que sucedió después, lo sabemos por nuestros padres. ¡Como bailaron sus canciones! En aquella época se bailaba el rock con estilo –a diferencia de ellos, mi generación no baila el rock, lo salta y sacude la cabeza haciendo cuernitos con los dedos de la mano-. Las cantaban sin saber inglés: “hey yu, don maiquibad…” “leribí, leribí, leribí” “yesterdei…ol mai trobles simsofaruguey”.

Lo mejor de todo era que se las dedicaban entre novios sin saber lo que significaba la letra. -¿Cuántas veces no hemos escuchado la frase de un papa diciendo con cara de Don Juan: “con esa canción enamoré a tu mama?”. Pero no importaba, lo que transmitía en realidad era la música, y no la letra.

A ellos les llamaron locos
A ellos les llamaron raros
A ellos les llamaron tontos con pelo de tonto
A ellos les llamaron tontos que visten como tontos… Y sin embargo, los que quedaron como tontos fueron quienes pronunciaron estas palabras.

De acuerdo a las estadísticas, la media de vida del ser humano en Europa es de 81 años. Las mujeres, vivimos diez años más que los hombres pues nos negamos a abandonar a nuestros hijos en la tierra –sin importar cuantos años tenga el hijo-, lo que arroja la cantidad de 91 años.

Si lo que nos apasiona es hacer empanadas de atún, hagamos empanadas de atún
Si lo que nos apasiona es limpiar cristales, limpiemos cristales
Te asegurará por una parte el éxito, y por la otra 91 años de felicidad.

Cuarenta años después de la disolución de la banda, nació este niño, y ahora canta para ustedes: Hey Jude (o en versión papá-mamá: Hey Yu )

domingo, 19 de diciembre de 2010

Este producto puede contener trazas de risa



El psiquiatra, al revisar la agenda del día, sabía a que hora llegaría su paciente. Así pues, se preparaba cada vez, para ejecutar el plan oculto. Debajo del sillón de “confesiones” donde la paciente relataba las más intrincadas situaciones que la habían llevado a dos intentos de suicidio, el psiquiatra colocaba, sesión tras sesión, un pequeño envase con cloro. Durante cuarenta sesiones de dos horas cada una, la paciente sin saberlo, tuvo a menos de treinta centímetros de distancia, a uno de sus peores enemigos. Los gases que emanaba el líquido contenido por el envase oculto, invadían sutilmente el aire que se respiraba en aquel consultorio psiquiátrico. Unos meses mas tarde, al finalizar la terapia, la paciente ya no era alérgica al cloro.

Los motivos que llevaron a la paciente a buscar su propia muerte en varias ocasiones, no guardaban relación alguna con el cloro o alguno de sus derivados. Sin embargo, el hecho de ver como su cuerpo ya no reaccionaba ante el olor del cloro, o el contacto físico de éste con su piel, le llevó a pensar que nada era inamovible, que todo podía cambiar, que así como sin siquiera saberlo, se había desensibilizado al cloro, podría suceder con cualquier otro agente externo o situación.

Esa tarde, acompañaba a una amiga de una amiga a su sesión, y el psiquiatra le contó esta historia, que posteriormente ella trasladó a su amiga, y ésta última a mí.

Al leer la información que recibimos en WikiDígalo, de una fuente fidedigna, sobre el porqué la frase “Este producto puede contener trazas de nueces, almendras, maní y/o trigo” aparecía en todos los envoltorios de chocolates y otras golosinas, no pude evitar recordar, aquella historia que me contó la amiga de una amiga.

La frase aparece porque las máquinas que fabrican el chocolate puro, o solo de leche, son también las que fabrican el chocolate con avellanas, con nueces, con maní, con frutas secas, entre otros. Por tanto, y en aras de evitar una demanda que les lleve a un concurso de acreedores, las empresas advierten esta posible existencia para quienes puedan ser alérgicos a algunos de estos ingredientes.


El método empleado por aquel psiquiatra, es conocido, si no me equivoco, como desensibilización sistemática. Que en todo caso, podrá confirmar mi hermana, que es psicóloga. Hasta entonces, continuaré llamándole Desensibilización Sistemática.

Este método, consiste, ni más ni menos, que en la aproximación sucesiva de la persona, a esa cosa, situación, objeto o conducta que le hace perder el control. Por ejemplo, si padeciera aracnofobia, ese psiquiatra me recibiría en su consultorio un par de veces; posteriormente colgaría en su pared la fotografía de una araña peluda; luego pondría como hilo musical el sonido de la selva amazónica; después pondría un terrario sobre su mesa; de pronto introduciría una araña dentro del terrario; y seguramente, después de cierto tiempo, yo jugaría con la araña peluda con mis manos como si de un conejillo se tratara.

Dudo realmente que, independientemente de cuan efectivo sea el trabajo de este psiquiatra, yo juegue a mano pelada con una araña, pero lo cierto es que, en cuanto a muchas otras situaciones, este método es maravilloso. Es decir, ese agente externo que nos puede producir taquicardias, pérdidas de la visión, estornudos, dificultad para respirar, enrojecimiento de la piel, inflamación de glotis, histeria, tos, desmayos, o todas las anteriores, puede ser presentado a nuestro cuerpo con cautela, con respeto:

-Cuerpo, te voy a presentar a Cucaracha
-Hola Cucaracha, un placer
-Hola Cuerpo, el placer es mío.


En pequeñas dosis, el cuerpo no nota la presencia de ese agente, y tras muchas de esas pequeñas dosis, termina aceptando con total normalidad a la cucaracha, al trigo, a la araña, a las nueces, a la gamba, a la nueva casa, a la pérdida de la pareja, a la pérdida del control, a lo desconocido, al reto, a la sonrisa, a la ilusión…

No hay cuerpo que se pueda resistir a este método. Pero hay que ser respetuosos con nuestros cuerpos. Muy comedidos. Amorosos. Con mucho cariño, como si se tratara de un bebé recién nacido. El cuerpo no puede enterarse de lo que estamos tramando.

Si nunca has consumido miel, no puedes desarrollar alergia a la miel. Si nunca has reído, no puedes desarrollar alergia a la risa. Es más probable que una persona nunca haya probado la miel a que nunca haya reído. Por tanto, es más factible que quien haya reído en algún momento, se haga alérgico a la risa.

-Cuerpo, esta es Risa
-Hola Cuerpo, un placer
-Hola Risa, el placer es mío


Para finalizar, y en aras de evitar posibles demandas, advertimos que “Este producto puede contener trazas de risa”

sábado, 18 de diciembre de 2010

WikiDígalo



Todo el revuelo mediático de la “filtración más grande de toda la historia”, me llevó a pensar que entre todos esos cables y comunicaciones encontraría información útil, o por lo menos novedosa. Creí que lograría responder preguntas tan importantes como: ¿De que esta hecha la carne de las hamburguesas del Mc Donalds? ¿Dónde guardan los cuerpos de los extraterrestres que han venido de visita a la tierra? ¿Cuántos años viven las tortugas marinas? ¿Es cierto que en la comida china se pueden encontrar trazas de carne de perro o de gato? , lo que nos lleva a otra ¿Por qué en los envoltorios de todos los chocolates, galletas, bollos, etc., aparece la inscripción “Este producto puede contener trazas de avellanas, nueces, y/o almendras”? ¿Alguna de las personas que asevera haber visto los criaderos de gatos y perros en el jardín trasero de la casa de un chino ha aportado fotografías o prueba suficiente sobre este hecho? ¿Es cierto que si comemos muy condimentado nuestro sudor huele a las especias que consumimos? ¿Había bombas o no en Irak? ¿Es cierto que el Día de la Madre fue inventado por los propietarios de El Corte Inglés? ¿Qué fue de El Chupacabras? ¿En que piensa un ateo cuando está a punto de caer por un precipicio? (…)


¡Que decepción! ¡Que gran decepción!

Esa es la frase que se repitió en mi mente tras leer, uno a uno, todos los cables –clasificados como ultra-secretos- enviados por el Departamento de Estado Norteamericano a sus distintas embajadas repartidas por todo el mundo.

Sin embargo, he de manifestar que, independientemente de lo irrelevante que me hayan podido parecer los comunicados objeto de debate internacional, me gusta Wikileaks y su fundador Julian Assange. Quizás sea por aquello de que produce cierto placer observar como el poderoso de hecho o solo de palabra recibe una ligera lección de humildad. Es evidente, que el revuelo de la filtración, está más ligada a su orígen que a su contenido.

El optimismo de Zapatero, ante la situación económica de España es desacertado”, “Estamos perplejos con la política de Zapatero para Venezuela”,-mi sobrino llegó a estas conclusiones cuando contaba con 9 años de edad-, “Morantinos teme quedar atrapado en el abrazo de oso Castro-Chávez” –de solo imaginarlo se me corta la respiración- “El presidente Hugo Chávez es un payaso”-el cielo es azul-, “Recomendamos no vender armas al gobierno Venezolano” –no creo que tengan espacio para guardar mas-, “las fiestas salvajes de Berlusconi pasarán factura a su salud” –creo que le envidian; yo le veo muy bien-, “La cantidad de disidentes del régimen cubano va en aumento” –nuevamente, el cielo es azul- “La presidenta de Argentina, Cristina Fernández le cuenta todo a su marido” –vamos a ver, política a parte, ¿no es lo normal en un matrimonio?-.

Y así fue como la decepción, y el hambre de información útil y novedosa, sobre innumerables materias que realmente albergan importancia para los ciudadanos de a pié, me llevó a pensar en que quería jugar un juego. Decidí llamar a Clara, para que, desde ese momento se convirtiera en mi socia.

-¡Juguemos a que somos como Julian Assange! No a ofender sexualmente a menores de edad, claro está, sino formando nuestra propia base de datos, con información privilegiada y que ¡por el amor de cristo! sea novedosa. ¡Hay tantas preguntas sin responder! Le dije.

Dicho esto, y aceptado el cargo por parte de Clara, nació WikiDígalo.

WikiDígalo Inc.

Si Usted posee información relevante a cerca de alguna de las interrogantes anteriormente citadas, o sobre cualquier otra que estime necesario compartir, contacte con nosotros y Wikidíganoslo. Nosotros no le wikidiremos a nadie que ha sido Usted. La confidencialidad es nuestro mejor sello de calidad.
¡Confíe en nosotros! Y venga a formar parte de esta organización que logrará desvelar grandes misterios.

WikiDígalo, en colaboración con HomoHappiness, les invita a que Usted WikiDiga todo. No se calle. No oculte nada.
Contacte con nosotros a través del formulario de comentarios de este blog.



Un ateo, cuando está a punto de caer por un precipicio, piensa en Dios.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Así se amaba en 1800 y pico






Tal día como hoy, en el año de 1830, en la quinta “San Pedro Alejandrino”, cerca de Santa Marta (Colombia) murió, luego de haber dado libertad a millones de sudamericanos, Simón Bolívar. Su corazón quedó en Colombia, y sus restos, fueron trasladados a Caracas, donde hasta ahora se conservan. Últimamente, se les ha sacado de su sitio, para buscar no sé que hecho oculto por la historia o quizás solo haya sido para desviar las miradas de los observadores a otro lugar. Como en un show de magia. Si, seguramente se haya tratado de un show.

Pero no nos desviemos.

La vida de Simón Bolívar, cuyo nombre completo, nunca atiné a memorizar (Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco) es, sin lugar a dudas, la vida mas estudiada por cualquier venezolano – y boliviano, colombiano, ecuatoriano, panameño, peruano…-. En el colegio, desde el primer grado hasta el último, la asignatura Historia de Venezuela se divide en dos partes: Todo lo que sucedió durante la vida de Simón Bolívar, y Todo lo que sucedió después de Simón Bolívar. Y cada episodio se vuelve a repasar durante cada año escolar, asegurandose los maestros, de que hayas aprendido todo como debe ser. Aún así, yo, particularmente, nunca aprendí el nombre completo de Simón.

Pero lo que sí recuerdo, y muy bien, es la historia de amor que surgió entre Simón Bolívar y Manuela Sáenz. También aprendí algunos de sus pensamientos. Pero, el romanticismo que todos llevamos dentro, aunado a la cantidad de telenovelas que un venezolano puede llegar a seguir desde que nace hasta que muere, tiene un efecto mágico. Y, si hay una historia de amor de por medio, le inventamos un principio, un desarrollo y, por supuesto un final feliz; acompañado, claro está, de un par de tragedias que separan por algún tiempo a los amantes.

Manuela Sáenz, mujer de temple, nacida en Ecuador, fue dada en matrimonio por sus padres, a un señor inglés, llamado James Thorner. Como era costumbre en aquella época, ambas familias pactaron la boda, y la opinión de Manuela o de James, se la comieron con patatas.

En 1822, Simón Bolívar entra triunfante a Quito –Ecuador-, y en medio de un baile de bienvenida al Libertador, conoce a Manuela. Desde aquél momento, y hasta la muerte de Simón, fueron amantes. Y James, bueno, él no forma parte de esta novela.

Lo mas hermoso de esta historia, son, sin duda alguna, las cartas de amor que estos amantes se intercambiaron durante esos ocho años, mientras Simón viajaba de un lugar a otro librando guerras y batallas.


Ortuzco, Abril de 1824

A la Sra. Manuela Sáenz

Mi amor, estoy muy triste a pesar de hallarme entre lo que mas me agrada, entre los soldados y la guerra, porque sólo tu memoria ocupa mi alma, pues solo tú eres digna de ocupar mi atención particular.
Me dices que no te gustan mis cartas porque escribo con letras grandotas. Ahora verás que chiquitito te escribo para complacerte. No ves cuantas locuras me haces cometer por darte gusto. (…)

Siempre tuyo, Simón




Ica, Abril de 1825
A la Sra. Manuela Sáenz

Mi bella y buena Manuela,
Cada momento estoy pensando en ti y en el destino que te ha tocado. Yo veo que nada en el mundo puede unirnos bajo los auspicios de la inocencia y del amor.
Lo veo bien, y gimo de tan horrible situación por ti; porque te debes reconciliar con quien no amabas; y yo porque debo separarme de quien idolatro.
Si, te idolatro hoy más que nunca jamás. Al arrancarme de tu amor y de tu posesión se me ha multiplicado el sentimiento de todos los encantos de tu alma y de tu corazón divino, de ese corazón sin modelo. (…)
En lo futuro tú estarás sola aunque al lado de tu marido (James Thorner)
Yo estaré solo en medio del mundo.
Solo la gloria de habernos vencido será nuestro consuelo
El deber nos dice que ya no somos más culpables. No, no lo seremos más.

Siempre tuyo, Simón


A Simón Bolívar

Estoy muy boba y enferma. Cuan cierto es que las grandes ausencias matan el amor y aumentan las grandes pasiones. Usted me tendría muy poco amor, la gran separación lo acabó; pero yo por Usted tuve pasión, y quiero que sepa que la he conservado para poder conservar mi reposo y mi dicha, ella existe y existirá mientras viva. (…)

Siempre tuya, Manuela


Abril de 1825
Al Señor James Thorner

No, no y no; Por el amor de Dios, ¡basta! ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución? ¡Mil veces no! Señor mío, eres excelente, inimitable. Pero, mi amigo, no es grano de anís que te haya dejado por el General Bolívar; dejar a un marido sin sus méritos no sería nada. ¿Crees por un momento que después de haber sido amada por este hombre durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo, o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? Déjame en paz, mi querido inglés. Amas sin placer, conversas sin gracia, caminas sin prisa, te sientas con cautela y no te ríes ni de tus propias bromas. Son atributos divinos, pero yo, miserable mortal, que puedo reírme de mí misma, me río de ti también, con toda esa seriedad inglesa. ¡Como padeceré en el cielo! Tanto como si me fuera a vivir a Inglaterra o a Constantinopla. Eres más celoso que un portugués. Por eso no te quiero. ¿Tengo mal gusto? Pero, basta de bromas. En serio, sin ligereza, con toda la escrupulosidad, la verdad y la pureza inglesa, nunca más volveré a tu lado…

Siempre tuya, Manuela


Plata, 26 de noviembre de 1825
A Manuela Sáenz

Mi amor,
¿Sabes que me ha dado mucho gusto tu hermosa carta?
El estilo de ella tiene mérito capaz de hacerte adorar por tu espíritu admirable. Lo que me dices de tu marido es doloroso y gracioso a la vez.
Deseo verte libre pero inocente juntamente, porque no puedo soportar la idea de ser el robador de un corazón que fue virtuoso, y no lo es por culpa mía. No sé que hacer para conciliar mi dicha y la tuya, con tu deber y el mío; no sé cortar ese nudo que Alexandro con su espada no haría mas que intrincar más y más; pues no se trata de espada ni de fuerza, sino de amor puro y de amor culpable; de deber y de falta; de mi amor, en fin, con Manuela La Bella. (…)

Siempre tuyo, Simón



En 1828, Manuela Sáenz, se interpone entre unos rebeldes que intentaban asesinar a Simón Bolívar, y le salva. Desde aquél entonces, él mismo le llamó: La libertadora del Libertador.

Dos años mas tarde, ante la muerte de su amado, Manuelita dijo: “Vivo adoré a Bolívar, muerto lo venero”